No estaba cansado… andaba falto de refuerzos 🪫😅

Hay días en los que duermes tus horas, comes “decente”, te tomas el café de rigor… y aun así te sientes como pila vieja. Caminas, pero arrastrando el alma. Te concentras, pero a medias. Y obvio pensamos: “seguro es estrés”, “igual y me falta vacaciones” 🏖️, “mañana se me quita”. A mí me costó entender que no era flojera ni exageración. Era mi cuerpo diciendo: “oye, ya no estoy llevando suficiente oxígeno a todos lados” 🩸💨… y yo haciéndome que no escuchaba.
La eritropoyetina explicada sin trabalenguas 🩸✨
Imagina que tu sangre es una empresa de mensajería 📦 y los glóbulos rojos son los repartidores que llevan oxígeno a todo el cuerpo. La eritropoyetina es como la jefa que dice: “necesitamos más repartidores, ¡actívense!” 📢. Cuando el cuerpo no produce suficiente eritropoyetina, hay menos repartidores en la calle. ¿Resultado? El oxígeno llega tarde, incompleto o cansado… igual que tú. Y entonces aparecen el agotamiento constante, la debilidad o esa sensación de que todo cuesta el doble.
En ciertos casos, siempre después de consultar con un médico, usar eritropoyetina es como reforzar la plantilla: más repartidores, mejor servicio, más energía circulando 🔁✨. En mi experiencia, no fue una solución milagrosa 🪄, pero sí un apoyo clave para que el cuerpo volviera a responder mejor 💛.

🗣️ El chismecito que sí funciona
La vecina que siempre anda en todo me contó el otro día cuando empezó a dormir mejor, comer a sus horas y tomar más agüita, dejó de sentirse tan cansada. Y que ya bien entrada en confianza, el médico le explicó que no era flojera ni edad… era su cuerpo pidiendo ayuda 👀💬.
Cuidarte también es tomarte en serio (pero con cariño) 💛
Aprendí que vivir cansada no debería ser normal. Si el cansancio no se va, si te sientes débil o diferente a lo habitual, vale muchísimo la pena ir con un médico, hacerte estudios y resolver dudas. No para alarmarte, sino para entender qué está pasando y acompañar mejor a tu cuerpo 🌿✨.
